El peligro de las amenazas cibernéticas

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Vivimos en una sociedad digitalizada donde la información es un bien muy preciado. Es por eso que debemos estar preparados para protegernos de una manera efectiva ante las amenazas cibernéticas, dado que según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), España se posiciona como el tercer país más atacado del mundo, después de Estados Unidos y el Reino Unido.

¿Qué tipos de amenazas de ciberseguridad son más frecuentes?

Los hackers son informáticos que pueden hacer uso de sus conocimientos de dos modos: para mejorar nuestra seguridad ofreciéndonos un servicio de defensa o, por lo contrario, siendo aquellos que dañan y manipulan nuestros sistemas.

España se posiciona como el tercer país más atacado del mundo, después de Estados Unidos y el Reino Unido. #ciberseguridad Clic para tuitear

El modo más adecuado para combatirlos será el de conocer a qué amenazas cibernéticas nos estamos enfrentando exactamente. Los profesionales de las redes que los generan han sido capaces de adaptarse a los nuevos parches de protección de las empresas. Por ello, el desarrollo y la inversión en ciberseguridad debe convertirse en una materia prioritaria para las instituciones.

Según el portal Vass existen cinco ciberataques que se diferencian de los demás por su viralidad y efectividad: el Spyware, el Phising, el Adware, el Ransomware y los gusanos.

Veamos en qué consisten la definición de las siguientes amenazas ciberneticas:

  • El Spyware infecta el ordenador al que ataca con la finalidad de recopilar información contenida en él para después transmitirla a una entidad externa sin el consentimiento del propietario. De este modo, el hacker que ha enviado dicho virus tiene en su poder una información privilegiada que podrá posteriormente vender a empresas interesadas. La privacidad se vuelve nula.
  • El Phising se cuela en nuestros ordenadores a partir de un inocente e-mail, su viralización es casi imparable. Así como el Spyware, su finalidad es la de recaptar información, la única diferencia en este caso es el formato en el que se presenta.
  • El Adware, sustrae nuestra información siempre que caigamos en su trampa: los anuncios publicitarios. Afecta tanto a particulares como a empresas pero, afortunadamente, es fácil de detectar visualmente y bastará con que no entremos en dichas alertas. Además, siempre podemos bloquearlos mediante parches.
  • El Ransomware es un ciberataque que, desgraciadamente, está aumentando su frecuencia. Su modus operandi consiste en bloquear los sistemas internos de las empresas para luego solicitar un rescate a cambio. Las consecuencias de este ataque, tal y como indicó La Vanguardia en su artículo sobre los ataques Ransomware, son desastrosas, llegándose a perder más de 100.000 euros.

Este hecho, que generó una enorme polémica mediática, se está estudiando exhaustivamente con el objetivo de ser capaces de hacerle frente. Zurich añadió su granito de arena a la investigación dando visibilidad al término Wannacry: un tipo concreto de Ransomware. Éste puede presentarse con teclados que no responden y pantallas que cambian de color. Básicamente, secuestra datos de ordenadores encriptados y pide un rescate de 300 dólares por dispositivo para la liberación del sistema.

  • Los gusanos, junto con los troyanos, son uno de los ataques más comunes de Internet: se transmiten enviando copias a otros equipos. Aunque su funcionamiento es sencillo, los gusanos han ido perfeccionando su modo de actuación para seguir infectando a sus víctimas.

A lo largo de este artículo, hemos enfocado la tipología de estos virus hacia la protección de nuestra información para el correcto funcionamiento de las empresas. Sin embargo, estos ataques pueden causar grandes estragos a nivel individual dado el crecimiento fenómeno del Ciberbullying. Este acoso psicológico a través de internet, afecta principalmente a los jóvenes y adolescentes, los cuales son vulnerables dado que pasan gran parte de su tiempo libre delante de las pantallas. “A mí nunca me va a pasar eso”, pueden pensar algunos. Pero la realidad es que todos podemos ser víctimas de las llamadas amenazas cibernéticas. Se pueden colgar imágenes comprometedoras, crear perfiles falsos, usurpar identidades ajenas, ser víctimas de spam, etc.

¿Qué podemos hacer para evitar las amenazas cibernéticas?

La respuesta se encuentra en la formación y la investigación. Debemos ser capaces de detectar páginas web no seguras, correos inverosímiles, publicidad spam, etc; para luego actuar contra ellos mientras, simultáneamente, actualizamos aquellos escudos que ya tenemos en nuestros sistemas.

La empresa de seguros Zurich recomienda navegar por sitios web seguros y fiables como medida preventiva. Adicionalmente, añade que es de vital importancia tener firewalls actualizados, utilizar contraseñas alfanuméricas y crear copias de archivos y datos importantes, así como no facilitar datos personales a enlaces que lleguen mediante correos electrónicos.

Ante el peligro de estas amenazas cibérneticas, ciudadanos y empresas –sobre todo estas últimas, independientemente de su volumen de negocio– han comenzado a suscribir “ciberpólizas”, definidas como “productos aseguradores cuyo objetivo es proveer protección ante una amplia gama de incidentes derivados de los riesgos en el ciberespacio, el uso de infraestructuras tecnológicas y las actividades desarrolladas en este entorno”.

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